lunes, 30 de marzo de 2009

Y luego diréis, que somos cinco o seis



Aquí estamos. Unos cuantos de nuestra familia, y otros cuantos de una familia amiga. Hizo un tiempo inmejorable, (en cualquier concentración de gente, es mejor "congelarse" -que no fue el caso- que sudar). Hizo fresquito, con alguna gota de lluvia despistada.

El balance, muy positivo. Ni los mismos organizadores esperaban esta respuesta tan contundente. Nos juntamos medio millón de personas. Se ve que "algo se está moviendo".

Que la sociedad civil ha empezado a salir de su letargo. ¡Ya es hora!


Para mí, lo más gratificante, ha sido ver cómo nuestros hijos han vivido y
están viviendo este debate social : Aborto Sí, Aborto No.
Y cómo están adquiriendo criterio propio. Preguntan, indagan, hablan con sus
compañeros de clase... cambian puntos de vista. Vuelven a preguntar... Creo que en
este asunto, nadie les va a vender peras, por limones.
Y refiriéndome a la marcha por la vida del domingo pasado, qué decir... Teresa, por ejemplo,
la vivió con una intensidad increíble. Ella, pancarta en mano, iniciaba las "consignas",
para que los demás, la siguiéramos:
"Y luego diréis, que somos cinco o seis",
"Aborto no, Vida Sí",
"Zapatero, a tus zapatos" (ésta se la inventó ella...).


A Almudena le pusimos un abrigo rojo casi sin pensarlo.
Después nos enteramos de que la organización había pedido que la gente fuera
con algo rojo (la verdad es que la idea del "color de la sangre", no es especialmente de
mi agrado), y también le colocamos una pancartita de su tamaño.
Judith se quedó dormida enseguida, así que la pasamos al cochecito, y tuvimos que
llevar a Almudena en brazos. Menos mal que había muchos "voluntarios", y
la niña fue pasando de pasando de uno a otro, según nos ibamos agotando.
La manifestación resultó festiva. Celebrábamos la alegría de vivir.
Y de amarse, y eso se nota.

Me gustó ver mucha gente joven, y muchas familias con niños.
También muchas personas mayores.
A los que eché de menos fue a los de mi generación anterior.
Creo que en ellos está la raíz del problema.
Creo que éstos son los que no tienen claro qué significa "progreso".
Creo que éstos son los que presentan el regalo, maravillosamente envuelto en oropel,
pero al acercarse, hiede.
La intervención del socialista sevillano no me pareció ni mal, ni bien. Valoro la valentía que
tuvo. Seguramente se ha jugado el puesto. Lo cierto es que los que fuimos,
no lo hicimos por seguir a un partido político o a otro.
Aunque después, en la tele, el Psoe dijera lo contrario:
"La mano oculta del PP está detrás de esa manifestación" (¡Uff, qué miedo!)
En mi caso personal, estoy bastante desencantada de la doblez de los partidos. No buscan
la verdad. Muchas veces priman los intereses electorales al ejercicio del bien social.
El aborto hay que erradicarlo completamente. NO valen medias tintas.
No valen tampoco, "sólo" los tres supuestos.
El aborto es radicalmente perverso. Y punto.
Esta noche, a Nazareth la he sorprendido haciendo unos lomitos de cerdo, en la cocina,
a grito de "Aborto no, sí a la vida"... mientras, Jose Manuel, en el comedor, mando en ristre,
repasaba todas las informaciones de los distintos canales de televisión.
Creo que hay motivo para la esperanza.
La esperanza está en todos estos niños que se han movilizado hoy.