jueves, 7 de mayo de 2009

Angeles y demonios


Verdaderamente empiezo a comprender el porqué de tanto bombo y platillo.
Hace días que no oigo otra cosa, ni veo otras imágenes, que no sean las de la peli
de Dan Brown. Angeles y Demonios por doquier.
La idea subliminal es que El Vaticano, con su censura al no dejar filmar en la Basílica de San Pedro y aledaños, no hace más que confirmar el argumento de la película.

Y no se trata de otra cosa que de ir calando una idea,
cual fina agua de lluvia, en las mentes de nuestros contemporáneos.

La idea es sencilla, diáfana, y por lo demás, perversa:
A saber, "Todo es mentira. La Iglesia Católica, un fraude.
Todo ha sido orquestado durante siglos para que la verdad no resplandezca.
¿Y cuál es la verdad? Que Jesucristo no es el Hijo de Dios.
Que la Iglesia ha estado utilizando todos sus ardides para seguir ostentando
"su" poder, que la religión (en este caso, la Iglesia) siempre ha estado
en contra de la ciencia.

Pero la liberación del hombre ha llegado ya. Internet, la medicina,
la aldea global, los avances científicos acabarán con esa lacra llamada
religión, en otro tiempo, "opio del pueblo".
(¿De qué me suena todo esto?)

Cualquiera que tenga un mínimo interés puede documentarse ampliamente
en Internet sobre las falsedades históricas, manipulaciones e incluso difamaciones
que se vierten sobre la Iglesia, sin ningún pudor, en ambos libros de Brown
(Angeles y Demonios; Código Da Vinci).

Una consideración: En los últimos 50 años, todos los historiadores versados
en los avances científicos, han llegado a la conclusión de que el motor de la Revolución
Científica de la humanidad ha sido la Iglesia.

Ahora, hoy, hay quienes pretenden enfrentar Iglesia y Ciencia, -el libro de Brown
es una pieza más en este entramado de "acoso y derribo" a la Iglesia-, cuando la
realidad es que ambas han ido de la mano durante más de mil años.

Lo cual no quiere decir que a lo largo de la historia vivida en común, no haya habido
errores, a veces garrafales, pero esto, ciertamente, no hace sino corroborar el hecho
del enorme interés y preocupación que la Iglesia ha mantenido siempre por el avance
de la cultura y la ciencia.

Si no, ¿Por qué la ciencia se originó en Europa y no en otra parte?

El Cristianismo representa a Dios como un ser cuya esencia es el LOGOS (Razón) y
la CARITAS (Amor). Es decir Alguien racional, omnipotente, y amante, que conforma
el universo como su propia creación personal. Entiende, por tanto, que el mundo natural
tiene una estructura estable, racional, ordenada, que invita a la comprensión humana.

Por ello la Iglesia desde sus inicios se volcó en favorecer tanto la cultura como la ciencia,
por ser una manera de "tocar" a Dios. Esto que digo, está ratificado por eminentes
cientifícos y pensadores.

Para muestra un botón: Se sabe que tanto China, como el mundo islámico, la India, la Grecia antigua y Roma, tuvieron una muy desarrollada alquimia. Pero solamente en Europa esta alquimia se transformó en Química. Igual pasó con la astrología, muchas sociedades
desarrollaron elaborados sistemas de astrología, pero solo en Europa esto condujo a la Astronomía.

Ahora, la película de Brown vuelve a sacar a la palestra la injusticia cometida con Galileo
Galilei (pasó dos veces por un tribunal eclesiástico y se le conminó a que no difundiera las
ideas del sistema copernicano -la tierra se mueve alrededor del Sol-).

Así, la teoría de Galileo parecía contradecir los textos bíblicos, que hablan en lenguaje
metafórico de la rotación de los astros y de la quietud de la tierra.


Tengo que decir que Juan Pablo II ya hizo un desagravio público de Galileo en octubre de 1992. El cardenal Poupard, en esa ocasión, señaló: "El Papa tenía la preocupación de clarificar una mala imagen de la Iglesia, ante la opinión pública, en la cual se la presentaba
como enemiga de la ciencia, esto es un mito pero los mitos atraviesan la historia y no fácilmente son cancelados".

Poupard en esa ocasión indicaba que "todo esto fue instrumentalizado, sobre todo a partir del Iluminismo, usado como un arma de guerra contra la Iglesia" y aún hoy extraña que se piensen "cosas sin ningún fundamento" como la difundida leyenda de que Galileo habría sido quemado cuando nunca estuvo siquiera en prisión.

Enlazando con esto, y aunque la condena de prisión se mantuvo hasta la muerte de Galileo
en 1642, no es justo hablar de él como un encarcelado.
Su "biógrafo protestante",von Gebler, dice: "Un vistazo a lo que verdaderamente ocurrió en
los hechos de este famoso juicio, convencería a cualquiera de que Galileo estuvo veintidós
días en el edificio del Santo Oficio (la Inquisición), y no en una celda con rejas, sino en un
cómodo apartamento de un oficial de la Inquisión".

Por lo demás se le permitió el uso de otros lugares como retiro, tales como casas de amigos, siempre confortables y lujosas. No es cierto, como insistentemente se ha dicho, que fue
torturado y cegado por sus vigilantes, aunque en 1637, cinco años antes de su muerte,
llegó a quedar completamente ciego.

Galileo murió de muerte natural en 1642, en su casa-palacio, una villa en Arcetri,
en las afueras de Florencia, y aunque él rechazó en un principio ser enterrado en un lugar bendecido, fue finalmente enterrado (no olvidemos que era católico) en la iglesia de la Santa Cruz. Por lo demás, aunque el Papa (Urbano VIII) no autorizó que se construyera un monumento en su tumba, sí envió su bendición al hombre agonizante.

Para terminar, la condena de Galileo no significa, ni mucho menos, que la Iglesia
mantuviera una oposición implacable al progreso científico y a la Ilustración, pues
entre los muchos eclesiásticos del tiempo de Galileo, encontramos los primeros y
más ilustrados casos adheridos al sistema copernicano.