sábado, 30 de mayo de 2009

La verdad nos hace libres


Ayer estuvimos Jose Manuel y yo en una mesa redonda muy interesante, donde
se habló sobre "la verdad". Asistieron Luis Losada -periodista del Grupo Intereconomía-,
Javier Esparza -Cadena COPE-, Jose Antonio Méndez -Alfa y Omega- y Víctor Gago
-Plataforma Hazte Oír, y Derecho a Vivir-.
Fue en el marco de los "Jueves sociales de la Visitación", una iniciativa muy plausible
de Profesionales por la Etica.

¿Existe la verdad? ¿Estamos comprometidos los cristianos, con la verdad?
¿Cuentan, los medios de comunicación, la verdad?

Fue una tarde-noche amena en la que comprobé que -como dice Víctor Gago-
hay "brotes verdes" en esto del compromiso activo y social.
Un motivo para la esperanza.
Están surgiendo plataformas sociales desde donde se defiende la verdad con tesón.

Está surgiendo un movimiento ciudadano que no se alimenta de los realitys ni del fútbol...
está en marcha una blogosfera que es libre. Pese a quien le pese.

Los cristianos empezamos a salir del letargo y aunque parezca que la persecución
es mala, no es cierto. Es buenísima. La historia de la Iglesia ha sido fecunda
gracias a los mártires; mártir significa testigo, uno que ha visto con sus ojos
("hemos comido y bebido con él") la Verdad.

Los mártires de hoy no tienen porqué derramar su sangre en la arena del circo,
(entre otras cosas, porque aún no han vuelto los combates a muerte cuerpo a cuerpo,
bajo la mirada aviesa del respetable... bueno, no quiero dar ideas...) Pero es más que probable que derramemos nuestra sangre en la arena de los medios de comunicación.
Expuestos al escarnio público.

A fin de cuentas, a Jesucristo no le dieron un programa de televisión en prime-time,
para que anunciara, sin cortapisas, el amor de su Padre Dios por cada ser humano.
Sino que lo crucificaron en una cruz, a la vista de todos, por decir la Verdad.
Y no es más el siervo que su Señor.

Me acuerdo del diálogo con Pilatos, antes de ser crucificado.
Jesús le dice:
-"Para esto he venido al mundo, para ser testigo de la verdad".

Y Pilatos responde:

-¿Y qué es la verdad?

Hoy volvería a repetirse la historia.
Existe tal relativismo moral, que ya nadie sabe lo que está bien y lo que está mal.

Tal y como se están poniendo las cosas, no me extrañaría nada que dentro de unos
cuantos años, más de uno -de los que nos llamamos cristianos, por pura misericordia
de Dios-demos con nuestros huesos en la cárcel.

¿Por qué?
Por ir contra corriente.

Por defender la dignidad del ser humano desde el momento de su concepción, y hasta
su último hálito de vida, por no claudicar ante el lobby gay... por decir la verdad.
Yo le agradezco a ZP y compañía que nos hayan puesto las pilas. Ahora, hoy,
es el momento de anunciar la verdad que trae Cristo. La que nos hace libres.

Que El es el Hijo de Dios. Que el Padre nos ama ardientemente.
Que nos busca hasta por los caminos más intransitables... y que una vez que nos
encuentra, nos abraza, nos cura, y nos lleva en su regazo.

Que no tengamos miedo.
Que confiemos, que perdonemos, y que amemos como él nos amó.
Hasta dar su vida por cada uno de nosotros.

Que existe el cielo. Que nuestra vida no acaba aquí.
Que hemos sido creados para amar y ser amados, y que sólo seremos felices
en la medida en que nos amemos en la dimensión de la cruz. Entregándonos.

A mí, encontrarme con Cristo me ha redimensionado la vida. Ya nada es igual.
Existe la esperanza.
Y con la esperanza, viene la vida nueva. La conversión. La vuelta al Padre.
De verdad, que merece la pena.

Incluso en ese tiempo doloroso de conocerse a uno mismo, profundamente, y de ver
lo poca cosa que somos... incluso ahí, el Señor tiene misericordia y delicadeza.
Al final... hasta le das las gracias, por haberte quitado la ceguera.
Señor, qué grande eres.

Postdata: El que busca la verdad, reconoce Su voz.