lunes, 20 de abril de 2009

"Se acabó el amor"

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Ayer estuvo en casa una muy amiga mía, de las de toda la vida, a la que hacía
mucho tiempo que no veía. Fue una tarde agradable, llena de risas y de confidencias.

Ella, entre café y pastas, me contó el caso de una ex-vecina suya
-por lo demás, creyente -que se acababa de separar de su marido:

-Lo está pasando fatal. Me tuvo al teléfono media hora... con tres niñas... ella no sabe
qué hacer. Dice que le quiere... que no se explica cómo han podido llegar a esto...

-¿Ha sido él, el que la ha dejado?

-Sí. Él dice que ya no es feliz con ella. Que se "acabó el amor".

-¿Sabe ella si hay otra mujer...?

-Sí. Por lo visto, él ya se la ha presentado a sus hijas... y la ha llevado
a su pueblo, a conocer a sus padres...

Figúrate el daño que está haciendo...sus hijas mayores no quieren irse con él,
si "la otra" le acompaña.

En esto, terció mi marido, que estaba atento a "la jugada".

-Si es que parece mentira que nos llamemos adultos.
Nuestra sociedad está creando una generación de inmaduros emocionales,
y todo esto apoyado en los las ideas del relativismo moral, y del positivismo:

"Mi vida se sustenta en hacer lo que me satisface...
esto es "bueno", porque me da gustito...
Sólo existe lo que veo y toco".

¿Y los medios de comunicación? Hay que ver las ideas que nos hacen "tragar",
nos hacen comulgar con "ruedas de molino", como se decía antiguamente:

Ahora resulta que hay que estar enamorado, ¡como el primer día...!,
¡tócate las narices!. Y si no... te buscas a otra.

-José Manuel estaba lanzado-: "Pero si el enamoramiento pasa... si dura unos años,
como mucho. Si esto te lo dice cualquier psicólogo.

Pero lo mejor viene después. Después viene un conocimiento mutuo más profundo.
Entonces aparece el amor de verdad, ese que perdona las ofensas,
aunque esté aderezado de luchas yreconciliaciones...
queda ese amor del que nadie habla..., el que no se busca a sí mismo.

Mi amiga aportaba también su granito de arena: "Quedan la entrega, los hijos,
las metas comunes, una historia vivida el uno al lado del otro.
Queda ese amor que realmente merece la pena".

-Es que hay que vivir el cuento de hadas, continuamente.
Si no, eres un desgraciado, -abundé yo misma-:

Y ese hombre no sabe que "esas mariposas en el estómago", también acabarán.
Y entonces, la "nueva" será sustituida por otra.

¿Por qué? Porque en el fondo, es una insatisfacción personal lo que él intenta colmar.

Y nadie, ninguna persona, por mucho que te esmeres,
te puede saciar completamente. Eso sólo lo puede hacer Dios.

Mi amiga asentía:
"Ella dice que su marido está engañado. Que detrás de todo esto está Satanás".

-No te quepa la menor duda. La mayor victoria de Satanás en nuestro tiempo
es haber conseguido que todos piensen que su existencia es ilusoria.

El maligno existe, y está detrás de todo matrimonio roto, de todo mal...
Es el príncipe de la mentira. Es muy sibilino, enreda... pero muy discretamente.

Se frota las manos cada vez que se rompe la comunión de una pareja.

Ahí acabó la conversación. Después vinieron otras historias, que no vienen al caso.

Me quedé con las ganas de decirle a mi amiga que
"hay que cimentar la casa sobre roca".

Sólo poniendo a Cristo en el medio de tu casa, ésta no caerá.
Y los dos en una sola carne, en una sola fe.


Postdata: Yo sé cómo se las gasta Satanás.

En el post anterior di algunas pinceladas de una vivencia personal...
la fe es un combate, a veces muy duro.
Para mí fue una victoria de Jesucristo en mi vida, y por eso lo cuento:


Fue un tiempo de desasosiego... de lucha interior.

María, mi Madre, estuvo conmigo en todo momento.

Me ayudó su espíritu de humildad.


Recuerdo que yo iba a las eucaristías y no levantaba la mirada del suelo

por no ver a esta persona.

La labor de Satanás fue lenta, dando ideas que casi no se percibían...

Ahora reconozco que el demonio estaba detrás de todo esto ...

Comparando a ese chico, con mi marido... diciéndome... mira, con él serías
mucho más feliz... Te has equivocado de persona. Tu vida es un fracaso.

Te has equivocado de vocación... debías haber sido monja...

Mira esa o aquella pareja, cómo se quieren...

(Ojo al dato. El maligno te dice una cosa, y la contraria también. Te ofusca...
se aprovecha de tu debilidad. De aquello que te hace sufrir...)

Yo rezaba continuamente. Le pedí ayuda a Jesucristo, ya no podía más.

Entonces, al salir de una eucaristía, este chico nos dijo a todos que se iba
de la comunidad... (y eso que estaba muy implicado en la vida de la parroquia).

Tengo que decir que el pobre, no tenía ni idea de por todo lo que yo estaba pasando.
Me estaba tentando Satanás, quería que diera un puntapié a todo lo que Jose Manuel
y yo misma habíamos construido. Este "pobre" era un simple instrumento.

Lo que decía, para mí fue como quitarme una pesada losa de encima.
No cabía en mí de gozo.
Fue uno de los días más felices de mi vida.


Cristo venció. Está resucitado.
Jesucristo me escuchó, y fue fiel con mi matrimonio.

También os digo que da "vino nuevo",
igual que en Caná de Galilea.

Sólo hay que pedírselo.